viernes, 27 de noviembre de 2009

Importancia de la preservación de las fuentes históricas en formato digital

Uno de los problemas que enfrentan estudiantes, académicos, investigadores o simplemente curiosos, al consultar fuentes históricas primarias, es la dificultad para el acceso, debido a que éstas se encuentran resguardadas en fondos reservados. El acceso a estos fondos no siempre se facilita, por la presencia de barreras administrativas o porque los acervos no se encuentran disponibles en las ciudades o países. Debido a esto, en ciertos temas la investigación y la profundización del conocimiento se ven limitados en gran medida.

Graduale Dominicale, México 1576, resguardado en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional

A esta situación se suma el tiempo de vida de un documento impreso, que se reduce considerablemente si no se tienen los cuidados suficientes, la temperatura adecuada y una frecuente restauración. En el deterioro de los documentos también contribuye el usuario, porque en cada consulta los maltrata. Incluso hay quienes los mutilan o rayan, ignorando su importancia o si se trata de un ejemplar único en el mundo. El robo de libros de los fondos reservados es otro problema que no debe soslayarse.

Por lo tanto, resulta imprescindible considerar otra forma de preservación de estos documentos. Una posible solución, que podría ser la más acertada, es la digitalización.

Hoy en día la tecnología está en muchas de las actividades de los seres humanos, por lo que no es posible vivir al margen de ella. Al aplicar las nuevas tecnologías para hacer una copia fiel de un documento impreso, en un formato digital, podrían resolverse los problemas arriba mencionados, porque:

* Se reducen los costos al no requerirse una constante restauración;
* No hay riesgo de mutilar un documento;
* Al emplearse un soporte electrónico como servidores, CD-ROM, DVD y discos ópticos, entre otros medios, se asegura una mayor transportabilidad y acceso para los usuarios.
* Si se publica en la Web, se elimina la barrera de la distancia y los impedimentos administrativos.
* Con una mayor accesibilidad se pueden generar más investigaciones.

Esto no quiere decir que el formato digital suplirá al impreso, pues muchas veces un libro resulta ser más cómodo por la lectura lineal y la mayor privacidad que ofrece, además de ser transportable. Sin embargo, el formato digital también puede ser transportable con los nuevos dispositivos electrónicos disponibles en el mercado, como son los teléfonos celulares, las Palm y los e-Books, entre otros, en los que se pueden almacenar grandes cantidades de información en un mínimo de espacio físico.

Por otro lado, algo que no debe perderse de vista es que la tecnología cambia vertiginosamente, y que, por consiguiente, el almacenamiento también se transformará.[1] Así, la idea de la preservación digital posiblemente seguirá siendo la misma, aunque los sistemas de almacenamiento no lo sean.

Actualmente, cada vez más instituciones educativas y de investigación se interesan por estas opciones tecnológicas, conscientes de la importancia de la difusión y la preservación de los acervos bibliográficos. En algunas ocasiones no es grande la inversión para realizar este tipo de proyectos, porque sólo se requiere una computadora, un escáner y una persona que realice la digitalización, para después decidir qué formato tendrá el documento, como imágenes, html o PDF, por mencionar algunos, y finalmente guardarlo en CD-ROM o DVD. Cabe aclarar que en otras ocasiones la digitalización requerirá mayores recursos.

Existen proyectos que requieren una gran cantidad de recursos económicos, humanos y materiales para digitalizar, dependiendo del tipo de información y el público al que se dirigirá. Sólo para dimensionar uno de estos proyectos, piénsese en la digitalización de 1 millón de imágenes, a una resolución de 300 dpi, para obtener una salida de impresión de alta calidad en tamaño carta. Primeramente habrá que seleccionar varios escáneres para trabajo rudo, altamente especializados; reunir igual número de trabajadores para desarrollar el proyecto, y elegir sistemas de almacenamiento de grandes capacidades (TB [2]). Para este tipo de proyectos se podría hablar de inversiones de alrededor de 3 millones de pesos y tiempos de más o menos 5 años, con una plantilla de 10 personas.

Una vez realizada la digitalización, los fondos reservados pueden prestar los libros en su versión digital, a través de un CD-ROM, de tal forma que el original no sea maltratado ante una alta demanda de consulta. Con la versión digital de los documentos, las opciones aumentan: siguiendo el ejemplo, pueden subirse las mismas imágenes a un servidor para ser publicadas en la Web , aunque con una menor resolución. No obstante, se garantiza una mayor cobertura en la difusión del conocimiento a través de los acervos bibliográficos digitalizados.

Sitio Colecciones Mexicanas,
www.coleccionesmexicanas.unam.mx

En: Mati

domingo, 22 de noviembre de 2009



“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. Jorge Luis Borges.

en:
ARTedFACTUS

viernes, 20 de noviembre de 2009

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"Ser por los libros, para los libros, a través de ellos. Perdonar a la existencia su básico trastorno, puesto que en ella hay libros. No concebir la rebeldía política ni la perversión erótica sin su correspondiente bibliografía. Temblar entre líneas, dar rienda suelta a los fantasmas capítulo tras capítulo. Emprender largos viajes para encontrar lugares que ya hemos visitado subidos en el bajel de las novelas: desdeñar los rincones sin literatura, desconfiar de las plazas o las formas de vida que aún no han merecido un poema. Salir de la angustia leyendo; volver a ella por la misma puerta. No acatar emociones analfabetas. En cosas así consiste la perdición de la lectura. Quien la probó, lo sabe".

Fernando Savater, "Leer y leer", en
Loor al leer, Aguilar (colección Crisol), Madrid, 1998, p. 109-110.

En: Cuaderno de Lengua